Al contratar un seguro, los trabajadores obtienen un beneficio económico cuantificable en términos del importe de las primas del seguro pagadas por la empresa. Sin embargo, la normativa estipula que cuando la empresa es titular del contrato de seguro, no se trata de retribución en especie al trabajador. Para ello, es necesario que el ámbito de seguro del contrato se limite a los accidentes de trabajo o enfermedades profesionales, o mejor dicho, que el seguro cubra única y exclusivamente lo establecido en el convenio colectivo vigente.